¿Cu-cu? (Parte 1: ¡Cu-cu invisible!)


¡Saludos, queridos lectores!

En primer lugar, debo disculparme. La maravillosa constancia con la que una vez por semana os deleito, enfurezco o dejo indiferentes con un nuevo artículo ha decaído últimamente... y es que los últimos dos fines de semana he estado de viaje. Pero como era previsible, al final he encontrado tiempo para ponerme manos a la obra y volver a la carga con un tema que tenía previsto abordar desde el inicio del blog... ¡vamos allá!

La invisibilidad, amigos míos, es un sueño (¿irrealizable?) con el que hace ya mucho que soñamos. Las maravillas de las que sería una persona capaz con este recurso son incomensurables... y, la mayor parte de ellas, éticamente cuestionables. No olvidemos que la invisibilidad no te permite hacer más cosas, sino hacerlas sin ser visto. Y el anonimato no acostumbra a ser requisito para las buenas obras, sino para todo lo contrario. No obstante, a lo largo de la historia de la ficción se han propuesto modelos de héroe invisible, que utiliza su facultad para luchar contra villanos y demás calaña que puebla los mundos literarios y no literarios. Ahora bien, ¿qué hay de real en todo esto? Ahora lo veremos. Para vuestra comodidad - y la mía -, el artículo repartido en dos partes. Comencemos pues.

"El hombre invisible" en pañales


Si bien la invisibilidad puede ser propuesta desde un punto de vista mágico, a través de hechicería, pociones, sortilegios y conjuros varios, una de las primeras obras que contemplan la posibilidad desde una perspectiva científica es "El hombre invisible" (1897), de H.G.Wells, con una interesantísima adaptación cinematográfica en 1933.

El argumento narra la historia del científico Griffin (sí, como Peter Griffin), el cual tras descubrir una fórmula química para lograr la invisibilidad la prueba consigo mismo. No siendo capaz de retornar a la normalidad, enloquece y trata de dominar el mundo (intento que será frustrado, por supuesto, no temáis). ¿Cómo lo logra? Pues aquí nuestra primera aproximación física a la invisibilidad... pero, para definir la invisibilidad, ¡habría que definir primero la visibilidad!

Veo, veo... ¿qué ves?


Para poder afirmar que "vemos" algo, es preciso que se den una serie de circunstancias. Para empezar, debemos saber que la visión humana consiste en la transformación de la luz que recibe el ojo en información en impulsos eléctricos rumbo al cerebro, que los procesa y demás para que veamos gatitos, una mañana soleada o nuestro careto en el espejo por las mañanas. Y esta luz... ¿de dónde sale? Pues bien, como todos sabemos, los rayos luminosos surgen de una fuente (el Sol, una bombilla...), son reflejados en distintos objetos de nuestro entorno y luego son concentrados por el cristalino del ojo para formar una imagen en la retina.

En general, los objetos absorben una parte de la luz que les llega y reflejan el resto. Se dice que son objetos opacos. Algunos, por otro lado, permiten que además cierta cantidad de luz los atraviese, y serían translúcidos. Generalmente decimos que los cuerpos translúcidos no permiten diferenciar nítidamente otros objetos a través de ellos, mientras que aquéllos que sí lo permiten son cuerpos transparentes. Resulta que los cuerpos no opacos, no se contentan con dejar que la luz los atraviese tal cual, no señor (estos cuerpos translúcidos... tch-tch-tch). Así que a través del fenómeno que llamamos refracción modifican la trayectoria de la luz. A simple vista, esto se observa como una distorsión en la imagen que vemos a través de ellos... ¿nunca habés observado algo a través del agua? Pues eso. Resulta que dicha modificación en la trayectoria depende del índice de refracción del medio, de forma que la luz se desvía más cuanto más diferentes son los índices de los dos medios cuya frontera atraviesa el rayo.

Por ejemplo, al mirar en una piscina, la luz pasaría del agua al aire. Al atravesar un prisma de cristal, la luz pasaría del aire al cristal y luego del cristal al aire. No voy a entrar mucho en detalles (Ley de Snell, Principio de Fermat...), consultad la sección DIY si aún tenéis curiosidad.

Veo una cosita... no, más bien es un nada


Así, para lograr que algo sea invisible, necesitamos que la luz lo atraviese sin alteración alguna para que cualquier cuerpo que esté detrás sea "visto" por nuestros ojos como si nada. Para ello, tenemos que contar con que no refleje luz (o percibiríamos su localización), que no absorba luz (o notaríamos que disminuye la intensidad o faltan colores en la imagen que vemos), y que al refractarse la luz no varíe de dirección (o advertiríamos distorsión en la imagen). ¿Cómo lograr ésto último? Pues la solución es la propuesta por Wells hace ya tanto... ¡que el cuerpo tenga el mismo índice de refracción que el aire! ¿Tiene sentido, no?

Bueno, además de estas condiciones, nótese que también serían invisibles para nosotros objetos demasiado pequeños para modificar los rayos luminosos (su tamaño en función de la longitud de onda del espectro visible de la luz), así como que la visión humana tiene limitaciones como la resolución o el espectro, por ejemplo. No obstante, no quiero entrar a tiquismiqueces similares.

¿Dónde está el hombre invisible? ¡Aquí está!


Hasta ahora contamos con que la formulilla de Griffin ha conseguido que su cuerpo sea atravesado por la luz con un índice de refracción igual al del aire, sin perturbar en absoluto los rayos luminosos. ¿Es ésto coherente? ¿Tiene sentido? Pues depende de cómo lo miremos.

Si lo miramos desde un punto de vista fisiológico, resulta disparatado que músculos, huesos, sangre, vasos, nervios, tendones, órganos y, en resumen, todos los tejidos del cuerpo se vuelvan transparentes teniendo además un mismo índice de refracción y que éste sea igual al del aire. Nuestras células están compuestas de los materiales idóneos para realizar su función, y no hay materiales transparentes tan diversos y variados como para poder hacer la sustitución y que cuadre.

Si lo miramos desde un punto de vista físico, nos encontramos con que igualmente no. "¡Entonces no depende de cómo lo miremos!" Estará gritando airado el lector... y es que me apetecía sorprenderos por una vez al menos.

Físicamente existen problemas de coherencia para dar lugar a tal ser. Y voy a detalles más fáciles de demostrar y más aplastantemente obvios que los antes mencionados, de mayor magnitud pero más dudosos. Cuando brevemente vimos por alto cómo funciona la visión humana, dijimos que en el ojo los rayos de luz se concentraban en el cristalino y se proyectaban en la retina. Pues bien, habéis de saber que para que el cristalino actúe como la lente que es y concentre los rayos luminosos formando una imagen, es imprescindible que refracte dichos rayos. ¿Qué pasa si tenemos un cristalino con índice de refracción igual al del aire? Pues que no se forma esa imagen en la retina. Los rayos luminosos llegan a ella caóticamente y nuestro amigo Griffin percibiría una masa informe de puntitos de luz de todos los colores. Más que estar ciego, tendría unas ultra-cataratas. Vayamos ahora un poquito más lejos... una vez tenemos los rayos de luz incidiendo en la retina (con cristalino funcional o no funcional), dijimos que la retina transforma ese estímulo luminoso en impulsos nerviosos. Para ello, es evidente que absorbe esa luz... sí, querido lector, deducimos entonces que la retina debe ser necesariamente opaca.

¿Dónde está el hombre invisible?
Versión estándar:Pues vigila por si aparecen dos puntos negros detrás de tí, porque podría haber alguien que haya descubierto la monocaínica formuleja de Jack Griffin y te esté espiando.......... (¿da miedo, verdad?)

Versión para aquéllos que tratan de conquistar el mundo: Nótese la inconveniencia de este detalle. Resulta recomendable hacer aparición solamente de noche, en sitios oscuros o donde no vayan a destacar las dos esferitas negras.

Sección Do-It-Yourself


Para aquéllos familiarizados con la Física que quieran profundizar un poco, pues adelante con algunos conceptos que no he tratado aquí por no entrar en tecnicismos que vuelvan la lectura del artículo más áspera y abrupta, o simplemente con algo de información extra sobre el tema disponible en la red.

-Artículo relacionado con el mismo tema publicado hace unas semanas en Wis Physics. Muy interesante y completo, a lo largo de la lista de comentarios se facilita mucho material relacionado (videos, webs, etc).
-Wikinfórmate sobre: Ley de Snell (muy didáctico, sencillo), Principio de Fermat
-Animación en java con explicaciones sobre refracción.

En el próximo episodio...


En la segunda parte del artículo, haremos una revisión de referencias famosas a la invisibilidad en el mundo de la ficción. Investigaremos también cómo de grande es la frontera entre realidad y ficción en este caso, viendo algunos hallazgos tecnológicos que emulan la invisibilidad. ¿Lo estáis deseando? ¿No? Pues largo de mi blog.

Hey, que es broma, no soy tan borde... ¿tú en realidad sí que lo estabas deseando, no? ¿También estabas de broma, verdad? Pues hasta la vista, espero que nos encontremos de nuevo en el próximo viaje, con la entrega final de "¿Cu-cu?".

Un saludo!
Adan.

El principio de conservación de los poderes o "Sólo puede quedar uno"



¡Saludos!

Hoy he elegido una motivación que espero que os guste. Se trata de analizar algunos casos en el mundo de la Ci-Fi en los que nos encontramos con ideas relacionadas con el principio de conservación de la energía, dando lugar al que humorísticamente he dado en denominar "Principio de conservación de los poderes". No, no, para nada, no va a ser ni de lejos tan complicado ni difícil de entender como algunos estáis imaginando... ¿no me creéis? Pues vamos con el primer caso para que veáis a qué me refiero.

"Sólo puede quedar uno"


Todos recordamos sin duda, la épica frase de Los Inmortales. (Si ya os habéis perdido, wiki-ilustraros). El caso es que en el citado film se cuenta la historia de individuos humanos dotados con el don de la inmortalidad... y con la maldición de que finalmente, sólo uno de ellos puede quedar con vida. El proceso de "selección" se desarrollaría a través de duelos siempre entre tan sólo dos inmortales, de forma que uno perezca a manos del otro, el cual absorberá su poder. Nótese que para matar a un inmortal debe rebanársele la cabeza, no siendo válido por tanto cualquier otro método que el lector pueda imaginar por sádico y desmembrante que sea.

¿Qué tiene que ver con la Física? Pues el curioso matiz de que, si analizamos las consecuencias del sistema de duelos, el "uno" que quede tendrá una cantidad de poder igual a la suma de las distintas cantidades de poder que tuvieran inicialmente todos los inmortales. ¿Ya vais relacionando conceptos? Tal y como reza el Principio de conservación de la energía: "La energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma". Vamos allá...


Eh, que yo soy de letras, ergo tengo por qué saber de qué hablas


En Física, como ya sabemos, se llama Energía a la magnitud que expresa la capacidad para desarrollar un trabajo. Como magnitud que es, se trata por tanto de algo que podemos medir. El Principio de conservación de la energía viene a decir que si sumamos toda la energía que hay en el universo, esa energía es constante a lo largo del tiempo. Así, siempre que creamos percibir que en un fenómeno aparece o se pierde energía, en realidad se está transformando en otro tipo de energía. Si ese otro tipo no nos es útil en ese caso concreto, diremos que la energía se ha disipado.

Por ejemplo, si estiro la goma de un tirachinas con una piedrecilla como proyectil (¡qué recuerdos!), tendré que el tirachinas tiene energía potencial elástica, y cuando lo suelte enviando con mejor o peor puntería la piedrecilla hacia un blanco, esa energía potencial se ha perdido para dar lugar a la energía cinética del proyectil. Así, en dinámica suelen resolverse problemas observando que la suma de energía cinética y de la energía potencial (elástica y gravitatoria) en un instante inicial es igual a la suma de dichas energías en un instante final. Si, en otro caso, estuviésemos estudiando Física atómica con desintegración de partículas (bombas atómicas, energía nuclear... por ahí van los tiros), utilizaríamos la archiconocida fórmula E=mc2, que relaciona la energía obtenida con la masa desintegrada. Ésto sería lo más parecido a "crear" energía, aunque en realidad no deberíamos considerarlo como tal si aceptamos que la masa es una forma de energía. La constante c es la velocidad de la luz en el vacío.

Un ejemplo excepcional


Como veis, esta idea de conservación energética es fácilmente comprensible. De alguna manera, nos damos cuenta de que parece que no pudiera ser de otra forma, y por tanto se aplica en bastantes casos en el extenso mundillo de la ficción ya que es algo que los lectores/espectadores parecen comprender de forma intuitiva.

¿Por ejemplo? Pues con "Rising Stars" tenemos el caso perfecto para explicar este "Principio de conservación de los poderes". En la saga de cómics, tenemos que un fogonazo de energía cósmica impacta contra la Tierra (me encanta esta frase, ¡releedla y pronunciadla en voz alta un par de veces y veréis cómo disfrutáis!), en concreto en el pueblecito estadounidense de Pederson. Todos los bebés que estaban siendo concebidos en ese instante y en ese lugar recibieron una parte de esa energía, cobrando poderes diversos y variados para todos los gustos.

La historia narrada por el cómic, en una serie limitada a 24 números que recomiendo encarecidamente que lea cualquier persona, sea aficionada o no al género, comienza cuando algunas de estas personas, estos especiales, comienzan a morir. ¿Cuál es el origen de las muertes? Pues en poco tiempo se descubre un dato inquietante: Cuando uno muere, el resto reabsorben el poder de su compañero. Puesto que son 113 individuos, al principio apenas se nota, se trata de que tu poder se incrementa en 1/112... pero, ¿y si fueran quedando menos? Ya veis, tenemos aquí una clara aplicación de este principio de conservación. Más aún si contemplamos el cómo la energía llega a nuestro planeta, sin llegar a darse el caso de que los especiales cobren su poder ex nihilo.


[Spoiler: Atención, el texto a continuación contiene información sobre el final de la saga. Abstenerse quien no la haya leído si no quiere conocer dicha información]
Permitidme el aviso, es que no quiero reventar el final a nadie, yo no lo soportaría. El caso es que conforme avanza la historia muchos de los especiales mueren y los que quedan son cada vez más y más poderosos, hasta que en una explosión mueren todos los restantes menos El Poeta, John Simon. El poder se reparte momentáneamente entre los terrícolas, para despues acumularse finalmente en el propio John Simon. Al final... bueno, ¡tampoco voy a contaros todo!
[Fin del spoiler]

Sed de poder


Otro buen ejemplo a considerar en relación con mi recién enunciado "Principio de conservación de los poderes" es el de los Vampiros. Existen casos, como en las Crónicas Vampíricas de Anne Rice, en los que en cierto modo se violaría dicho principio, ya que nos encontramos con que al convertir a un nuevo vampiro el "padre" no pierde poder alguno. Además de que es típico considerar que los vampiros ganan poder al envejecer (¡gratuitamente!).

Sin embargo, también hay otras interpretaciones que van con la idea de conservación y transferencia de poderes, como por ejemplo, la diabolización en el juego de rol Vampiro. Este proceso, consistente a grandes rasgos en comerse a otro vampiro, permite en el universo del juego adquirir su poder. No obstante, tengo entendido que tampoco se especifica en qué cantidad.

Excepciones famosas


Por supuesto, también hay numerosos casos en los que no se sigue este tipo de razonamiento. Para muchos superhéroes, sus poderes provienen de accidentes nucleares y anecdóticos incidentes de similar naturaleza, de forma que lejos de ser considerados una forma de energía vienen a ser algo que forma parte de la genética del individuo y muere con él.

Por otro lado, está claro que todo universo con seres dotados de maravillosos superpoderes que se precie debe incluir algún personaje con la ya típica capacidad de absorber otros poderes, y éste suele ser otro punto donde no se cumple esta idea de conservación. Como claro exponente tenemos a Pícara, del universo Marvel (en concreto relacionada con los X-Men), mutante capaz de robar temporalmente su poder a cualquier otro mutante a través del contacto físico directo. Sus "víctimas" pierden su poder para transferírselo, pero, ¿y el poder de Pícara a dónde va? Puede que alguien más ilustrado en este campo pueda informarme sobre si alguna vez Pícara absorbe simultáneamente poder de varias personas.


En el caso de la serie Heroes, tenemos por un lado a Peter Petrelli, capaz de imitar las habilidades de otros (no se cumple el Principio) y por otro lado tenemos a Sylar, el cual mata a otros para conseguir el poder de su víctima (sí se cumple el Principio).

Concluyendo, que es gerundio...


Pues bien, el objetivo de hoy era acercar la Física al lector estándar mostrando como algunos de sus principios básicos son ideas muy presentes en nuestra forma de ver las cosas cotidianas, en concreto a través de películas, cómics, libros, juegos o TV. Por otro lado, las respetuosas quejas sobre la longitud de mis artículos y la eventual complejidad de algunos de ellos me han llevado a pensar que tal vez alternar artículos más simples y cortitos pueda ser interesante y didáctico. Si no consigo llegar a la gente para mí este proyecto no dejaría de ser un fracaso, independientemente de la "nota" para la asignatura... (a veces hasta se me olvida que hago esto para clase).

Espero que hayáis disfrutado. ¿Se os ocurren más ejemplos de conservación o violación del "Principio de Conservación de los Poderes"? Adelante con los comentarios si lo deseáis.

Un saludo!
Adan

Magnus aen estar nin o "Es su sangre... hay más hierro"



Saludos.

Puesto que en clase estos días hemos estado hablando de superhéroes, no puedo dejar de acordarrme de los X-Men, mis favoritos desde pequeño. Y puestos a pensar en algo concreto, no puedo dejar de pensar en su archienemigo Magneto, y en uno de sus mejores momentos a mi entender: En X-Men 2 librándose de su encarcelamiento de metacrilato haciendo uso del hierro extra en la sangre de su carcelero. Hierro que por supuesto su suecuaz Mística se había ocupado de inyectar (¿sólo los malos tienen secuaces?).

El glamour de Magneto, el que su historia y evolución lo convierta en uno de los villanos Marvel con personalidad más desarrollada, y el placer de ver a Ian McKellen interpretándolo en esta escena en particular, deberían ser motivos de sobra para querer comentar el caso. Pero amigos, ay de mí, infelice, apurar cielos pretendo. Oh decepción cuando el último día de clase hablamos del mismo supervillano, del mismo antagonista archienemigo de la Patrulla X, del mismo amo del magnetismo. Y más ay de mí, más infelice, más etc cuando buscando por la web me encuentro con que el propio Sergio Palacios comentó el caso en su blog (ver lista de blogs FiCiFi) hace unos cuantos meses.

Pues bien, puesto que ni Lobezno, ni Cíclope, ni Xavier, ni Jean Grey, ni Gatasombra, ni Tormenta, ni Rondador Nocturno, ni Bestia, ni (larguísimo etc) se habrían rendido ante tan nimias adversidades, me decido a proseguir en nombre de todos estos superhéroes. Vayamos con mi propia versión.

Dentro vídeo, ¡dale al play!
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Dado que se experimentan problemas con el visionado de los vídeos, facilito los siguientes links para ver: "Mística interviene", "La huída de Magneto".

Magnus aen estar nin


"Magnus es mi nombre". ¿Quién es Magnus? Pues es el nombre familiar con el que el Profesor Charles Xavier se dirige a su eterno y dual antagonista Erick Lenhser, desde que fueran compañeros en un hospital y debatieran largamente sobre la ética de la convivencia entre humanos y mutantes. Pretendían cambiar el mundo. Vaya si lo hicieron. Para su propia sorpresa, sus sueños se hicieron más reales de lo que esperaban, aunque acabaron tomando posturas más enfrentadas de lo que habían imaginado.

Pues bien. Nos encontramos con este tipejo vestido de morado, que usa capa y un casco muy retro-molongui - El cual sabed que tiene la facultad de aislarle de poderes psíquicos de otros mutantes (...sí, lo diseñó y fabricó especialmente pensando en Xavier) - y que por lo visto ha declarado la guerra al carismático grupo de superhéroes mutantes X-Men. ¿A qué se dedica? Pues su principal poder mutante, y he aquí lo que nos interesa, es el dominio de los campos magnéticos, que puede manejar y crear a su voluntad. Si de primeras habéis pensado que no es tanto poder, volved a pensad.

Los guionistas de X-Men han llevado al cómic multitud de posibles aplicaciones criminales del control sobre campos magnéticos, desde levitar y volar, mover y moldear objetos metálicos, producir efectos variados y cada cual más dañino en el complejo sistema eléctrico que tenemos por cerebro, etc. Por otro lado, otra de las características de Magneto es su mente, es un brillante científico con una voluntad férrea capaz incluso de resistir algunos ataques psíquicos. Asumamos pues que sus conocimientos sobre Física le permiten buscar ingeniosas aplicaciones de su poder.

¿Campo magnético? Eso es algo de los imanes, ¿no?


Para todos aquéllos que a lo largo de lo que llevamos de artículo hayáis pensado así, se hace imprescindible esta sección. Es la sección "didáctica" (guiño al referido) en la que aprendemos algo de Física. La anterior sería la sección didáctica en la que aprendemos algo de cómics.

Bien, sobre los campos magnéticos debemos saber dos cosas: su origen y sus efectos. Pueden ser originados por imanes (sean permanentes o temporales), los cuales son fuente de campos magnéticos estables a su alrededor, o por movimiento de carga eléctrica, id est corriente corriente y moliente.

Como Magneto manipula campos magnéticos "a su voluntad", podemos (y no nos queda otra que) asumir que no necesitamos ahondar en el "cómo" de su poder. Creará en cada caso el campo más conveniente para sus causas: Uno con dirección, sentido e intensidad adecuados a su propósito.

¿Sus efectos? Pues además de poder inducir corriente eléctrica al variar (Ley de Faraday-Lentz) y provocar fuerzas sobre cargas eléctricas que se muevan en su seno, los campos magnéticos tienen un curioso efecto sobre los materiales: Afectan a nivel atómico a sus electrones y núcleos de forma que el cuerpo en cuestión se convierte a su vez en un imán. Se trataría de un imán inducido. Y aquí entra en juego una variante del efecto de un campo magnético: Fuerzas de repulsión/atracción entre polos iguales/distintos de dos imanes.

Pero el caso es que, lejos de acabar aquí la cosa, nos encontramos con que distintos materiales reaccionan de distinta manera a los campos magnéticos, encontrándonos así materiales diamagnéticos, paramagnéticos y ferromagnéticos (Hay más casos, algo anómalos, pero mejor no entrar en ello).

Así, de una forma simplificada, podríamos establecer que los paramagnéticos reaccionan ante un campo con una atracción débil, los ferromagnéticos con una atracción fuerte y los diamagnéticos con repulsión (podríamos decir que en comparación a la atracción ferromagnética, débil). Materiales ferromagnéticos serían el hierro (típicamente) y muchos de sus compuestos, paramagnéticos el aluminio o el titanio y diamagnéticos el grafito, el oro... y el agua.

Dejemos lo ameno y volvamos a lo divertido


Pues bien. Después de una pequeña aproximación al cómo se comportan los objetos ante un campo magnético (nótese que deliberadamente hemos omitido el por qué de la variedad de dichos comportamientos), volvamos al señor y amo del magnetismo encerrado en su jaula plástica.

Bien, hemos visto como Magneto espera pacientemente hasta que Mística actúa en su favor, y Magneto utiliza ese hierro extra en la sangre de su vigilante para primero, hacerlo levitar y deshacerse de él y, segundo, huir de su prisión. Y ahora nos preguntamos, ¿era necesario ese hierro extra? Nota a los quisquillosos: Ignoraremos el hecho de que unos gramos de hierro bastan para matar a un hombre en poco tiempo (y que ese poco tiempo lo pase tan enfermo como para no ir a trabajar a una prisión de supervillanos mutantes...), y tampoco ahondaremos en cuán útil es el hierro que naturalmente puebla nuestra sangre (ver links de la sección DIY para más info).

La cuestión es, dado que Magneto puede crear un campo magnético de las características que desee, ¿cuál sería la opción más razonable? Para ello, supondremos que para él es más difícil manipular campos cuanto mayor es su intensidad (y si queremos, cuanto mayor es la distancia respecto a él, aunque en nuestro caso particular no influye demasiado). Por tanto, hasta el momento parece ser que dado que el hierro es ferromagnético Magneto podría originar un campo situado sobre su desvalido e hiperférrico contrincante para atraerlo hacia el techo. Pero por otro lado, también podría originar un campo bajo el ya no necesariamente hiperférrico pero igualmente desvalido guarda, dicho campo repelería el agua que forma parte de su cuerpo y lo haría alzarse asímismo. ¿Qué es mejor, hierro o agua?

Fe vs H2O


En una esquina del ring, con calzón azul, 1g/cm3 de densidad, composición química H2O, tenemos el azote oceánico, agente erosivo y disolvente por excelencia, ¡el agua!.
En la otra esquina, con calzón rojo, 7,874g/cm3 de densidad, elemento atómico del grupo de los metales, tenemos al material ferromagnético más ferromagnético, ¡hierro!.

Quede claro en primer lugar, que no vamos a hacer cuentas ni a analizar fórmulas. No vamos a, en esta ocasión, hacer uso de los números y su absoluta sencillez para comparar ambos métodos, en cuyo caso se trataría de calcular las fuerzas de atracción y repulsión necesarias para vencer al peso en cada caso, y analizar cuál requeriría mayor intensidad de campo magnético. Por el contrario, recurriremos a la herramienta que es nuestro intelecto para aproximarnos a la respuesta razonando. En este punto posiblemente sólo tengáis en la mente "el agua es repelida, el hierro es atraído" -cierto-, y posiblemente penséis por tanto que sólo tenemos que saber si una masa determinada de agua es repelida con más fuerza de lo que es atraída la misma masa en hierro -falso-.

El caso es que en la levitación diamagnética tenemos que cada molécula de agua se convierte en un pequeño imán que responde con una fuerza repulsiva al campo original. Por tanto, cuanto más agua, mayor fuerza... así con intensidad de campo apropiada cada molécula de agua ejerce y sufre fuerza suficiente para vencer su propio peso. Tenemos que la fuerza magnética sobre cierta cantidad de aguadepende directamente de su volumen, y puesto que su peso también (relacionando masa, volumen y densidad), si igualamos la fuerza neta a cero para conseguir anular el peso y lograr la deseada levitación tenemos independencia del volumen de agua. Al añadir el peso extra del contenido no-acuoso del guarda (aproximadamente un 30-35% de nuestra masa), tendríamos que incrementar la intensidad de campo para que la repulsión de la masa acuosa venciese este pequeño lastre tan reacio a autopropulsarse hacia el techo de la celda de Magneto.

Volvamos nuestra mirada a la otra esquina donde están los escasos gramos de hierro con calzón azul, que si bien necesitarían una intensidad de campo pequeñita para vencer su peso y levitar, tendrían que cargar con toda la masa del guarda en su contra, incluyendo ahora tanto el 30-35% no-acuoso como el 65-70% sí-acuoso-pero-ahora-reacio-también-a-autopropulsarse(-y-con-calzón-azul).

Si no os creéis lo de que el agua levita... vosotros mismos. Consultad la sección DIY, mientras tanto... Dentro vídeo, ¡dale al play!

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Último asalto


Pues bien. Con lo visto, el púgil molecular (el del calzón azul...)se encuentra con que cada gramo de agua tiene que cargar con algo más de peso extra, mientras que el púgil atómico (el queda, según mis cuentas el de rojo) está en la difícil situación de que cada gramo de hierro(1) tiene que cargar con unos 10Kg de peso.

¿Qué pensáis? ¿Tanta ventaja le saca el ferromagnetismo del hierro al diamagnetismo del agua? Pues os quedáis con la duda, cada uno que se forme su propia opinión. Como dije, no voy a hacer cuentas. Si encontráis datos o formas para calcular dicha información, no dudéis en comentar compartiéndolas.


(1): Aprovecho para experimentar con las notas al pie(12). Tomando que Mística haya inyectado 1 cm3 de hierro y por tanto unos 7 gramos y pico. No obstante, esto tirar muy por lo alto ya que al ser el hierro sólido necesariamente estaría diluido para inyectárselo y el volumen real de hierro en la jeringuilla sería muchísimo menor.
(12): Guiño al referido.


Magneto Rex


Con el nombre de una mini-saga de cómics basada en la ascensión al poder de Magneto, me despido ya de vosotros, apreciados lectores, amigos y familiares. Espero no haber hecho tediosos estos minutos de lectura, y que el novedoso final abierto, necesario a falta de una conclusión merecedora del ilustre público de este humilde blog, os haya hecho pensar un poco.

Aquéllos más curiosos, más interesados, más duchos, espero sacien su curiosidad, encuentren interesante y... ¿se duchen? con los links y la información de la sección DIY. Un saludo para todos, y hasta la próxima entrega de Los Viajes de Adan, el blog que nunca se sabe cuándo sale.
Un saludo,
Adan.


Sección DoItYourself


¡Házlo tú mismo!
Si queréis más información sobre los temas tratados en este artículo, a continuación encontraréis cosas muy interesantes.
-1: Artículo en el blog de Sergio Palacios sobre este mismo tema. Encontraréis también información aquí no expuesta sobre por qué los materiales x-magnéticos son x-magnéticos (para x perteneciente a {dia,para,ferro}), así como sobre cuán útil le resulta a magneto el hierro de la sangre.
-2: Magneto en Wikipedia
-3: MUCHA más información sobre Magneto en answers.com (Idioma: Inglés). [EDITO: Magneto en Wikipedia Inglés]
-4: Magnetismo en Wikipedia. De ahí a artículos sobre diamagnetismo, paramagnetismo y ferromagnetismo.
-5: Experimento de levitación diamagnética por la HFML (High Field Magnetic Laboratory, Radboud University Nijmegen, Holanda).
-6: Vídeos de los experimentos en dicha universidad, uno de los cuales se ve más arriba en el artículo (mismo website, simplemente facilito el link).
-7: "Magnus aen estar nin" Significa en sindarin "Magnus es mi nombre".
-8: Sindarin es un idioma élfico.
-9: Con élfico me refiero a relativo a la raza con tal nombre creada por JRR Tolkien.
-10: El que escribió El Señor de Los Anillos, entre otras obras.
-11: Sí, sí que merece la pena que lo leas si no lo has hecho ya, al fin y al cabo estás perdiendo el tiempo leyendo algo mío y soy mucho menos considerado en el mundo de la literatura que ese señor.
-12: Sí, está muerto, ¿y qué?