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Belleza

Buscamos la belleza. A cada momento, en cada detalle. Un impulso, un destello, algo que nos saque del ensimismamiento predominante en nuestros días. Un punto blanco sobre el negro omnipresente, un corte rojo que rasgue el gris que abraza la rutina, un rayo de sol entre las nubes.

Buscamos la belleza porque hace que nos sintamos en conexión con algo externo a nuestra propia persona. Buscamos algo que despierte nuestra sensibilidad, que nos haga pararnos en contemplación y por un momento no exista nada más.


"A veces hay tantísima belleza en el mundo que siento que no lo aguanto, y que mi corazón se está derrumbando"


Hay bellezas pequeñitas, que nos arrancan una sonrisa sin más. Podemos olvidar las prisas y pararnos un instante. Son bellezas discretas, modestas, que acostumbran a pasar desapercibidas. Se esconden entre el día a día, esperando que una mente despierta las vea. Una hoja que cae de un árbol. Un niño que tropieza. Grafiti en una pared. Buscar monedas en un mercadillo. Me dedico a collecionar las de este tipo, sabiendo que son la sal de mi día a día.

Hay bellezas enormes, gargantuescas, cosmológicas. Hay bellezas que te quitan el aliento, que te sacuden en la cara de frente y ya no sabes en qué estabas pensando. Hay bellezas que nos paran el corazón, y hace falta acordarse de hacerlo latir de nuevo. Una buena historia, una película delicada, una obra de teatro. Un país nuevo, un amanecer en la naturaleza, un bosque sacudido al viento. Hay bellezas atronadoras, que lo rompen todo a su paso, y hay bellezas silenciosas que se extienden sobre mí hasta abarcarlo todo, y exigen respetuoso silencio ante su majestuoso avance.


"¿Somos humanos porque miramos a las estrellas, o miramos a las estrellas porque somos humanos?"


Hay algo inherente en el ser humano que nos dirige hacia la belleza. Maslow establecía en su pirámide una serie de necesidades básicas que el hombre cubre de forma ordenada, para ascender a necesidades de índole más cercana a lo espiritual. Platón, en su fase estética, situaba la belleza como la idea suprema. Buscamos belleza porque somos humanos. La belleza de la gloria, la fama en el mundo, que puede perdurar tras nuestra marcha. La belleza del orden y la disciplina de lo racional. La belleza de la ciencia, de una explicación sencilla a una pregunta profunda. La belleza de las artes, que no son sino la búsqueda de la belleza.

La belleza sigue mil cánones, la belleza puede ser un millón de cosas distintas. Sin embargo, a pesar de las mil tribus que pueblan la Tierra, hay bellezas poderosas que siguen agarrando el corazón de todos.


"Make good art"


Yo no soy un artista. Nunca me consideré artista, pensé que no tenía talento. Mi nivel de dibujo a los 6 años se parece bastante al actual. Bueno, quizá haya perdido algo de práctica. Canto con mucho sentimiento y poco talento, tocar música es un misterio para mí, más allá de la base mecánica más básica. Así que hago dos cosas: escribo y actúo.

Y para mí ambas van profundamente ligadas, ya que cuando escribo estoy pensando en representar las palabras que pienso, y cuando actúo prefiero utilizar las palabras que escribo (o me limito a admirar a aquéllos, más sabios, que las escribieron por mí). Hay un tercer arte que practico, que es el arte marcial. El kárate. Y una de las razones más importantes por las que hago kárate, es porque es en verdad arte. Con él, expreso a través de mi cuerpo, represento, trabajo, siento.

Últimamente me descubro a mí mismo queriendo hacer arte. Es posible que porque, en la pirámide que Maslow utilizaba para explicar sus necesidades rumbo a la felicidad humana, ya doy por cubiertos muchos escalones. Y para mí, el camino a la realización pasa por la creación de arte. Ideo mil planes y proyectos, emprendiendo pocos o ninguno. Pero la urgencia está ahí. Me cuesta encontrar tiempo para hacer lo que quiero, porque paso demasiado pensando en hacerlo. Por ejemplo, Los Viajes de Adán, que cada vez visito cada más tiempo.


"Perfect. It was perfect"


Pero no nos engañemos, no me engaño. Sé que en mi vida la perfección incluye el arte. Y, ahora que soy informático y trabajo como tal, en un mundo de ideas ordenadas y lógica (mundo que me estimula y divierte), siento que la ingeniería no es sino un pasatiempo incapaz de llenarme de igual forma.

Así que haré lo posible por seguir buscando y coleccionando belleza, y haré lo imposible por encontrar los ratos que tenga para crearla (¿cómo luchar, si no, contra el gris invierno londinense?). Y si a lo largo de la empresa, alguna aventura es digna de contar, espero poder plasmar algo por aquí. Pensad, sin embargo, que todo lo que escribo lo pienso hablado. Así que leedlo, si podéis, con mi voz. Y si no la conocéis, inventadla... no podríais hacerme un homenaje mayor.

Pusieron mi felicidad en mis manos. No podrían habérsela dado a un guardián menos de fiar.


Un saludo, viajeros!
Adán.


Bibliografía:

Cómo conocí a Gandalf (Parte 2)

Continúa desde Cómo conocí a Gandalf (Parte 1).

Tengo una pregunta para usted


Tenía claro que quería preguntar algo. Sabía que quería preguntarle sobre su faceta como actor. Sin embargo, no quería parecer un fan que sólo quiere anécdotas de Gandalf y Magneto, y que sólo conoce/valora al actor por sus trabajos más comerciales. Pero, en realidad, ¡sólo lo conocía por sus trabajos más comerciales! (aunque sabía que había hecho mucho teatro también). Tras pensar un poco, finalmente se me ocurrió la solución. Le pregunté de qué trabajos se sentía más orgulloso, tanto en cine como en teatro.



Respondió que sus mayores méritos eran pequeños triunfos personales durante ensayos, en los que algo que había estado no funcionando en absoluto terminaba saliendo. Añadió que, el problema de los resultados pasados, es que no pueden mejorar, ya están hechos. Como trabajos concretos, en teatro mencionó una producción de Macbeth en la que él interpretó a Macbeth y que de hecho se grabó para TV, pero que es de las pocas con las que está satisfecho con el resultado final. En cuanto a cine, mencionó una película que yo conocía por haber visto a medias, Dioses y Monstruos (NE: A los pocos días de escribir esto, vi la película de nuevo y entera... sublime).

Dioses y Monstruos


Ian McKellen interpreta en Dioses y Monstruos al director de cine James Whale en sus últimos días. Dicho director, homosexual declarado abiertamente, fue responsable en la primera mitad del siglo XX de películas de terror tan icónicas como Frankenstein y La Novia de Frankenstein. La película gira en torno a sus últimos días, donde se muestra al director como un anciano perseguido por sus fantasmas, acosado por la enfermedad que hace que su mente le empiece a fallar y dominado en ocasiones por la lascivia.

La pieza es muy interesante, está dotada de un dramatismo bastante lírico pero sin llegar a recargarse de forma innecesaria o desagradable. Sin entrar a dar más detalles sobre el argumento, diré para exponer mi punto que el director se identifica con el monstruo de sus películas, una criatura que se siente diferente y sola.



Y este detalle me pareció muy interesante, y de hecho alguien lo puso en relieve a través de una pregunta (-declaración, pero permisible por ser interesante) en la charla, planteando si había un paralelismo entre su lucha por los derechos de los homosexuales y el papel de Magneto en X-Men. Para los profanos, Magneto es un mutante muy poderoso, enemigo de los X-Men, que defiende que los humanos y los mutantes no pueden convivir en paz. Por lo tanto, la solución es que los mutantes, siguiente paso evolutivo, tomen el control del planeta para evitar que los humanos los sometan a ellos. En las películas se excava además en el pasado de Magneto, cuando de niño fue prisionero en un campo de concentración nazi.

Ian McKellen no pudo evitar estar de acuerdo con lo propuesto, explicando además que durante la época dorada de Marvel, cuando surgieron los X-Men, estos comics eran especialmente populares entre adolescentes negros, judíos y homosexuales. Sintiéndose diferentes y discriminados, no es de extrañar que estos sectores de la población se identificaran con la problemática social mutante.

El Conejo Blanco ataca de nuevo


Una chica hizo una muy buena pregunta. "¿Cuál es tu cita favorita, de un personaje que hayas interpretado?" Ian dijo que respondería después. Y es que nos había guardado una sorpresa para el final. Una cita de Sir Thomas More, de Shakespeare (al menos atribuida en parte), que hablaba de la inhumanidad con la que los hombres se volvían contra sus vecinos por ser extranjeros. Supongo que la elección es bastante adecuada. Después de introducir la escena, se guardó las gafas en el bolsillo y comenzó a declamar. Un nudo en mi estómago, ni una respiración, sólo la voz de este hombre de 71 años recitando a Shakespeare, caminando en torno al pasillo que antes fuera puente y mirando al público que le rodeaba, como escuchando las réplicas de sus interlocutores inexistentes.

La marea de aplausos fue colosal. Y, cuando se marchaba, aún me dio tiempo a sacar el diario y un bolígrafo y perseguirlo por el pasillo para unirme a aquéllos de los presentes que obtuvimos un autógrafo.



Y así, como siempre que acudo al teatro, o a una charla de un actor, no pude evitar empezar a hacerme preguntas. ¿Puedo ser feliz sin actuar? Si no tengo claro que la respuesta a esto sea sí, ¿qué estoy haciendo con mi vida para que me lleve a donde quiero ir? Hace tiempo, escribí en mi diario: "Haga lo que haga en la vida, sé que me estaré engañando a mí mismo si no hago teatro." Lo hice en Barcelona, después de asistir a Garrick, de Tricicle. Y en momentos como este... el conejo blanco ataca de nuevo.

Un saludo,
Adán.

Cómo conocí a Gandalf (Parte 1)

Nota del editor: Publico este texto muchas, muchas semanas después de haberlo escrito y de haber vivido los acontecimientos que aquí se relatan por varias razones, de las que ahora no daré cuenta. Por su longitud, he decidido dividir el texto en dos partes para no ahuyentar al lector. La segunda parte se publicará la próxima semana.


Hoy he visto cómo un hombre de 71 años se convertía en el mago mas poderoso de la Tierra Media. Hoy visto cómo hacía vivir al Sir Thomas More de William Shakespeare. Hoy, he conocido a Gandalf, a Magneto, a James Whale... Hoy, he conocido a Sir Ian McKellen.

Ocurrió el pasado lunes 24, cuando el actor acudió a The Oxford Union a dar una charla. Fue totalmente fortuito que yo también fuera, me avisaron el sábado anterior y tardé bastante poco en decidirme. ¿Cómo perdérmelo?



Sir Ian McKellen


Para aquéllos a los que el primer párrafo les haya desconcertado, baste decir que Sir Ian McKellen (wikipedia, imdb) es actor, inglés, y famoso en la actualidad por haber interpretado en al mago más carismático del cine. Lo siento por el señor Potter, que se conforme con la plata porque el oro es para Gandalf el Gris.

También interpretó a personajes como Magneto (archivillano de los X-Men), hizo de narrador en Stardust (dato curioso que acabo de descubrir, ahora tendré que verla, una vez más... pero en inglés), y antes de todo eso ya se había labrado una reputación insigne en el teatro con algunos grandes de Shakespeare.

Un dato no tan conocido, especialmente en España, es que Ian McKellen es homosexual. Además, es un activista militante pro derechos gay, bastante activo por lo visto. Durante el evento, mencionó que suele dar charlas sobre el tema en colegios a lo largo de Reino Unido, y que familiarmente se refiere a estos circuitos como "The Gandalf the Gay Tours". Baste ésto para mostrar el sentido del humor y la franqueza del actor.

Dos cosas en las que tengo autoridad


Comenzó la charla con el propósito de comenzar hablándonos un poco de su vida, y dejar la mayor parte del tiempo para responder preguntas del público. Empezó diciendo: "Sólo hay dos cosas de las que yo puedo hablaros con algo de autoridad. Una es actuar. Y la otra, es ser gay. Llevo actuando más de 50 años, y siendo gay, por lo que sé, toda mi vida. De cualquier otra cosa no, pero de estas dos, creo que puedo hablaros con algo de autoridad."

Así, desde el principio quedó claro que Ian no tenía problema alguno en hablar de su condición. Y de hecho así hizo, ya que comenzó narrándonos brevemente sus orígenes y sus inicios en el mundo del teatro y luego sus experiencias como homosexual en la adolescencia, en lo profesional, y en lo público. Sea dicho ante todo, trató el tema de forma directa y totalmente honesta, y sin que faltara nunca el buen gusto en su justa medida.

Sin embargo, no pude evitar lamentar que centrara la mayor parte de su discurso en el tema de la discriminación gay. No es que me parezca un tema poco importante y opino que expresó sus puntos con corrección y sin demagogia, pero al fin y al cabo yo admiro a Ian McKellen por su calidad como actor, no su cualidad como activista. Pero supongo que él tenía más interés en lo segundo, y por lo visto buena parte de la audiencia también porque la mayoría de las preguntas giraron entorno a ese eje.

Puntos de interés


Lamentablemente, si bien mi dominio del inglés resultó ser suficiente para entender al orador, entender las preguntas del público fue harina de otro costal. Y, de hecho, se me escaparon la mayoría, haciendo bastante difícil entender la respuesta a falta de un contexto.

Me decepcionó lo abundante de las preguntas-declaración, de esas en las que alguien suelta una parrafada claramente parcial sobre un dilema y termina pidiendo la opinión del otro, al que poco margen le queda para aportar realmente algo al debate. Exempli gratia, "Me gustaría saber qué tiene usted que decir a aquellas personas que sostienen que las parejas homosexuales no son un entorno apropiado para educar a un niño". Recuerdo que no puede evitar soltar "¿Eso eso realmente una pregunta?", lo que mereció la aprobación del tipo que tenía sentado a mi izquierda.



Se alcanzó un punto de inflexión en el momento en que alguien, directo y valiente, preguntó de forma abierta: "¿Podrías hablarnos sobre estar en el Señor de los Anillos?", petición recibida por un clamor de aplausos. Y aquí, Sir Ian se extendió bastante, sabiéndose haciendo delicias de los fans presentes en la sala. Empezó aclarando que él no es un fan y que no ha leído los libros, pero que sin embargo solía tenerlos a mano durante el rodaje para comprobar que su texto fuera exacto.

A propósito de lo dicho, nos contó como anécodta que en la película puede verse una sombra sobre el suelo en la escena del puente de Khazad-Dûm (la caída en las Minas de Moria) correspondiente al libro que llevaba consigo. Y mientras narraba su situación en la escena del Balrog y el puente, sin puente porque era una sala verde, y sin Balrog porque era un palo alto amarillo, empezó a meterse en el papel... y nosotros nerviosos. "Y allí estaba yo, con los ventiladores creando viento contra mi cara, y gritando 'Peter, ¿qué pinta tiene este párrafo?'"... y nosotros, nerviosos. "Y estaba allí de pie sobre el puente... aunque por supuesto, no había puente.."... y nosotros, muy nerviosos. Y como colegialas histéricas nos dio la risa cuando, perfectamente consciente de la situación, se paró, miró a un lado, y dijo finjiendo extrañeza: "¿Qué creéis que viene ahora?".

Pero no nos decepcionó, y terminó interpretando la escena con la famosa frase "You shall not pass!" ("¡No puedes pasar!"). Creo que poder decir que he visto a Gandalf haciendo eso en directo es poder decir mucho. En fin, es difícil hacerse una idea de la situación que se desencadenó, la explosión de aplausos, las caras de tener 6 años y estar viendo a los Reyes Magos... Terminó por admitir que, si uno mira el libro (en inglés, claro), la frase original es "You cannot pass!"... ¡se equivocó!



Un punto emotivo y álgido en la charla se dio cuando, después de extenderse Ian McKellen a propósito del proceso de "salir del armario" (en su experiencia y en las de otros), un chico del público que se sentaba casi a mi lado alzó su mano y con voz temblorosa empezó no una pregunta, sino una declaración. No pude entender todo lo que dijo, pero terminaba con algo así: "Nunca he dicho esto antes, y, bueno, entre el público están algunos de mis amigos, y ellos lo saben, pero... soy gay." Ian, sorprendido incluso, se acercó para dar un abrazo al manojo de nervios que lloraba de emoción ante él.


Continuará en Cómo conocí a Gandalf (Parte 2).

PD: Paradise Circus

¡Saludos, viajeros!

El lector asiduo seguramente recuerde, si ha pasado por aquí hace poco, un post publicado hace un par de semanas titulado "Nadie sale". En él mencionaba una tema de Massive Attack llamado Paradise Circus, que venía a colación por ser la banda sonora de una escena de True Blood utilizada como motivo central en dicho post.


Curiosidad


Pues bien, poco después de escribirlo me picó la curiosidad y busqué el video oficial de la canción. Como es lógico, empecé por el lugar más obvio: Youtube. ¿Y qué encontré? Pues ésto: [INCRUSTACIÓN DESACTIVADA, VER EN YOUTUBE]

¿Y qué es ésto? ¿El video de Paradise Circus de Massive Attack? ¡No! Pero casi. Al principio así lo creí, pero al leer la descripción me encontré con que el video oficial es "no apto para Youtube", y que éste es un video alternativo utilizado para promocionar el disco, con escenas de la película "The Fall. El sueño de Alejandría".

¿Y cómo es que el video original no es apto? La amable persona que subió el video anterior, en un alarde de savoir-faire, nos deja un link al video oficial para que lo comprobemos nosotros mismos.

Y fue entonces cuando me encontré con ésto:

Yo tampoco voy a incrustar el video porque ciertamente no es que sea explícito (como el mencionado de Youtube), es que incluye escenas porno.


¿Einh?


¿Porno? ¿Haces una entrada sólo para dejarnos algo de porno? ¡Eso podemos buscarlo nosotros solos! Lo sé, lo sé... ¿Convertiría yo Los Viajes de Adán en un bazar barato enlazando a porno de forma gratuita? ¡No temáis, viajeros! Aún no ha amanecido ese día. (De hecho, más me preocupa que este post haga aparecer mi blog en google al buscar otro tipo de contenidos...).

¿Qué es el video entonces? En pocas palabras, una pequeña obra de arte. En versión larga, es un mini-documental sobre Georgina Spelvin (pseudónimo común entre actrices que prefieren el anonimato), una mujer que a sus 73 años nos habla sobre su pasadado como actriz porno. Y el corte de las escenas es exquisito.

Esta anciana se planta delante de la cámara y, sin un atisbo de vergüenza, pero sin caer en el mal gusto ni en la provocación, habla de sus experiencias en esta profesión. Pero no se trata de una entrevista morbosa, ni mucho menos. Ella nos habla de lo que sentía al hacer lo que hacía, nos cuenta el porqué, nos describe en detalle las sensaciones e ideas que le han pasado por la mente y el cuerpo.

Merece la pena escucharla


Todo ello, he de decir, en un impecable inglés que espero sea fácil de comprender sin subtítulos. En caso de que me equivoque, deja un comentario y estaré encantado de añadir una transcripción + traducción de la entrevista (lo más completas y exactas que pueda), que merece la pena ecucharla.

Os dejo algunas frases que me llamaron la atención...


"Well, the truth of it is, when there's a camera running, it is so thrilling...
God help me! I love the camera."

"When you are in the reality of the film set, anything is possible."

"Oh-oh-oh, boy! An orgasm is a point in time that can't be measured.
A mystical instant that doesn't really exist in this dimension."

"Probably the most uncomfortable and humiliating thing I've ever done on film.
But, nonetheless, there I was. Because the truth of it is... I love the camera."

"We are our own devil."





...y a vosotros, ¿qué os parece?

Un saludo,
Adán.

Nadie sale

Tocar fondo. Hay días en los que te sientes muy abajo, y sencillamente no tienes ganas de subir. I miss the comfort in being sad. Días de Placebo y Nirvana, de luces de Bohemia y clubes oscuros. Días para enterrarse y respirar humo, porque no tiene sentido buscar un sentido. Todo es una puta broma.

Soy el Comodoro Norrington borracho en Tortuga, soy Nicholas Cage dejando Las Vegas, soy la parte fracasada de Tyler Durden. Soy Randy the Ram, soy el Comediante después de saltar.

A veces, sentirse así es mejor que no sentir nada. A veces necesitas emociones... y no me refiero a la acepción estereotípica de "necesitar emociones" en el sentido de hacer puenting, salir de fiesta, drogarte o robar. Me refiero a la necesidad emocional para sentir que sigues vivo. ¿Se puede ser un adicto emocional?

Os dejo una pequeña joya de escena que me encontré en la no tan brillante serie True Blood, es del final del episodio 3x04 (spoiler-free), y que da origen al título y al motivo del post. Recorté sólo la secuencia de la conversación, aunque merece la pena ver el episodio entero para ubicarla mejor en contexto. (Aviso: +18)




-¿Cómo te llamas?
-Anne.
-¿Y qué opina tu marido de tu profesión?
-No tengo marido.
-¿Hijos?
-No quiero tener en este mundo de mierda.
-¿Y tú familia?
-Me decían que no valía nada, no merecen saberlo.
-Puede que tengas razón.
-No sirve de nada.
-¿Qué?
-Querer a alguien. O a algo. Empieza bien pero siempre acaba mal.
Conozco la verdad de la vida. Un infierno del que nunca saldré.
-Nadie sale.


La música se me ha quedado pegada, y la del final del episodio también es digna de mención. Añadidlas a vuestra lista para los días sin sol:


Leave me out with the waste
This is not what I'd do

It's the wrong kind of place
To be thinking of you
It's the wrong time
For somebody new
It's a small crime
And I've got no excuse

CEAD#17: Correr en la noche

¡Buenas noches, viajeros!

Ahora mismo son exactamente las doce y cuarenta y un minutos de la noche. O la una menos veinte de la madrugada. Y acabo de llegar a casa, vengo del parque de salir a correr a eso de las doce.



Me apetecía correr. Y tomar el aire. Y ver el parque de noche una vez más. Me apetecía hacer algo sólo porque me apeteciera.

Vienen a mi mente pasajes de películas y libros...

<< Fui al bosque por que quería vivir deliberadamente
Quería vivir profundamente y sacarle el jugo a la vida...
Para frenar todo lo que no fuera vida,
y no darme cuenta en el momento de mi muerte
que no había vivido... >>

<< Quería destruir algo hermoso.
Quería destruir todas las cosas hermosas que nunca tendría.
Incendiar las selvas tropicales del Amazonas.
Provocar emisiones de cloro-fluorocarbonos que destruyan el ozono.
Abre las válvulas de los contenedores de los superpetroleros y vierte directamente al océano el crudo de los pozos petrolíferos.
Quería matar todos los peces que no podía permitirme comer, y empantanar todas aquellas playas que nunca jamás llegaría a ver.
Quería matar a todo aquel que se negase a follar para salvar su especie.
Quería respirar humo... >>


Me despido, viajeros. Si estoy despierto es porque tengo cosas que hacer... debería hacer alguna de esas cosas. Y pronto llegará el descanso (más blog, más noticias, más vacaciones).

Un saludo,
Adán.

2010: No pensar


No pensar. Ahora mismo estoy recordando la escena de "El Último Samurai" en el que el hijo de Matsumoto insiste a Algren en que para pelear, debe dejar de pensar. Pensar gente, pensar espada, pensar enemigo... demasiado pensar. No pensar.

Y en cierta forma, hoy uno de enero me siento un poco así. Podría hacer un resumen de lo que fue el 2009 (post tópico... de blog tópico), o de mis esperanzas para el 2010. Pero no me apetece en absoluto.

No me malinterpretéis. No es que este año haya tenido malas experiencias, o que ahora esté deprimido o desganado. Simplemente no me apetece pensar. Lo cual, en mí, es bueno, ya que dedico gran parte de mi tiempo a pensar en todo lo que hago y siento, hasta el punto de convertir el auto-análisis en un hábito adquirido convulsivo y cuasi-patológico.

No pensar.

Está bien, es cierto que no puedo dejar de aprovechar este hito interanual (¿podríamos acordar que existe un instante entre el fin de la nochevieja y el principio de año nuevo, que no pertenece a ningún año?) para reflexionar un poco sobre mí. Lo que he sido, soy, quiero ser... puedo ser... voy a ser.

Pero el caso es que una vez llegados a este punto me doy cuenta de que lo que quiero ahora mismo es ser una persona que piensa un poco menos y vive un poco más. E insisto en que no es ningún tipo de reflexión en plan "pienso demasiado", simplemente responde a lo que me apetece en este instante. Fuera es de noche, y me apetece dar una vuelta. Voy a abrir la ventana para que refresque un poco.

Mmm... mejor. Mi escritorio está frente a un ventanal, y desde mi ventana se ve el parque y más allá el monte. Me basta abrir la ventana para sentirme un poco al aire libre, y dejar entrar un poco de naturaleza en mi habitación.

Ahora me acuerdo de la película "I heart huckabees", por aquello de dejar la mente en blanco. Muy zen. Lo cual me recuerda otros planes para el 2010... pero no es el momento de hablar de ellos.

Así que sin más, recomiendo al lector que tome una hojita cuadriculada, y escriba un justificante firmado por el mísmo en el cual se exime de pensar durante un periodo de tiempo no menor que un rato. En este fenómeno de arrastre de la Navidad, en la que todos hacen recuento del año y propósitos para el siguiente, mi propuesta para el lector es que se niegue a pensar. No pensar. Desconectemos. No os preocupéis, que ya se encargará alguien de avisarnos para volver a conectar.

Un saludo, viajeros,
Adán.

CEAD#09: Receta veraniega: "Por Atlantis"


Por Atlantis


Querido viajero: ¿Estás cansado del calor? ¿Aburrido tras días de playa cada uno igual que el anterior? ¿Tienes un grupo de personas a tu cargo y no sabes qué hacer con ellas? No te preocupes, tal vez esta especial receta salmantino-asturiana sacie tu sed... de aventuras.


Ingredientes


  • Tómense entre 40 y 50 jóvenes de entorno a los 16 años de edad.

  • Encuéntrense dos monitores de corte dicharachera, a poder ser graciosamente barbados, de espíritu alegre y extensos conocimientos de la subcultura del momento.

  • Complétese el equipo con un grupo de monitores suficientemente despreocupados como para dejar al primer ingrediente en manos del segundo.

  • Es especialmente recomendable, si bien opcional, que en el ingrediente anterior se haya incluido una gallega con estudios artísticos e iniciativa para la video-edición.

  • Palo de bambú, de entre 1.5 y 2 metros.




Realización


    Preparación preliminar


  1. Vidéese Braveheart.

  2. Vidéese 300.

  3. Vidéese Braveheart unas cuantas veces más.

  4. Sométase a los jóvenes a la tutela del equipo completo de monitores durante un espacio de tiempo no inferior a una semana.

  5. Sométase a los jóvenes a una gymkhana playera bajo el sol. Según gustos, aderécese la gymkhana con el particular estilo del monitor burgalés.

  6. Una vez finalizado el paso anterior, prívese a los jóvenes de disfrutar del baño con la clara y firme indicación de que sólo lo harán bajo las indicaciones de los dos monitores encargados de la preparación del "Por Atlantis".

  7. Ejecución


  8. Trácese una línea aproximadamente recta paralela a la línea del mar, entre 10 y 15 metros de distancia al mismo. Utilícese dicha línea para ubicar tras ella al grupo de jóvenes, en adelante denominado "ejército".

  9. Hágase formar al ejército en musubi dachi, y realícese el saludo rei. Este paso, si bien no imprescindible, permite situar al ejército en un estado de escucha activa de cara al siguiente paso.

  10. Comiéncese una arenga con tintes militarizados al estilo salmantino sobre el honor de los Atlantes que conforman el ejército. El ejército, a su vez, responderá a las frases del vocal con el grito guerrero de "Aú, Aú, Aú".

  11. Una vez finalizada la arenga, tanto los monitores dirigentes como el ejército al completo deben correr desenfrenadamente hacia la costa al grito de "¡Por Atlantis!".


Muestra del resultado


Cortesía de Pili. Gracias, Pili :)



Un bonito recuerdo


Un bonito recuerdo de un campamento inolvidable. Gracias a todos por tiraros al agua (literal y metafóricamente). Gracias a todos.

Acumular conocimientos, acumular experiencias

Hola!

Ya ha acabado. El infierno de febrero. Y esta vez ha sido tremendamente duro para mí. Es lo que tiene acostumbrarse a hacer las cosas de una determinada manera que no es la más correcta y que te salgan bien. Que como no es la más correcta, no siempre salen bien. Pero bueno, los daños no han sido gran cosa finalmente, más allá de unos días de mucho estrés y sueño acumulado.

Pero no es de todo esto de lo que quiero hablar. Quiero hablar de drama, de poesía, de la vida y del concepto de la vida, de lo que quiero que sea la mía y del camino que recorro para conseguirla.

Todo se debe a las películas. "Vicky, Cristina, Barcelona" ya me hizo pensar en su día en que la forma en la que vido mi vida y la forma en la que me gustaría hacerlo no coinciden demasiado. Me gustaría vivir viajando, conocer a gente, vivir cosas, en libertad... pero vivo esclavo de rutinas del sistema. La universidad. Estudiar una carrera. Pensar en conseguir un trabajo. ¿Y cuándo mis sueños bohemios, mis ilusiones -probablemente infantiles, lo sé-?

Y ayer más de lo mismo con "El curioso caso de Benjamin Button". La recomiendo mucho. Pero no a todo el mundo. Ni en cualquier circunstancia. Es una película larga. Y punto. Y si te aburren las películas largas, pues mejor no ir. Es un drama, y es una película para pensar, aunque sea sólo un poco. Es bonita y como te pille un poco vulnerable, ay la que puede armarte. Ay la que me armó.



Lo futil de la vida, lo fugaz de la belleza, la estética que es efímera en el tiempo. Nace, brilla y desaparece. ¿Y después? Cenizas. ¿Qué es lo que tenemos? ¿Qué es lo que podemos conseguir? Recuerdos, quizá. Pero los recuerdos también se pierden. Experiencias, vivencias, momentos disfrutados -o no-, momentos vividos.

Normalmente siempre he aspirado a un modo de vida basada en el ansia de obtención de conocimientos. Aprender cosas en el colegio, aprender muchas cosas en la universidad, conseguir un buen trabajo y tener tiempo para seguir aprendiendo cosas. Cosas de todo tipo, no sólo relacionadas con el mundo de la informática (mi carrera). Karate, otras artes marciales, tai-chi, meditación, poesía, literatura, teatro, filosofía, física, matemáticas, idiomas... aprender. Acumular conocimientos.

Ahora bien, ¿pueden los conocimientos hacerme feliz? Al fin y al cabo, siempre puedo aprender más. Y el sistema falla si mi objetivo no es "aprender" sino "haber aprendido". Es decir, si no disfruto durante el aprendizaje, si lo que quiero es llegar siempre a la meta de dominar un pequeño pedacito de materia o campo. No sé si los conocimientos pueden hacerme feliz.

Pero, ¿sabéis qué sí puede hacerme feliz? Ser feliz. Vivir momentos felices. Acumular experiencias. Algo sobre esto escribía ayer en mi diario pasada la medianoche (como digo, la película me hizo pensar). Y algo al respecto se menciona en ella. Nunca es tarde -o pronto- para empezar. Para cambiar. No sé si voy por el camino correcto para conseguir la vida que quiero. Puede que yo no necesite ser un gran informático, ganar dinero, y tener una "gran calidad de vida" al estilo convencional. Puede que lo que necesite sea sólo vivir el día a día, con tranquilidad y disfrutando los momentos. Dirigiendo mi vida. Tomándola en mis manos (esta frase es muy de MarCha).

No sé si estoy dirigiendo mi vida. Y si no mando yo, ¿quién? Pues vaya, sea quien sea tendrá que vérselas conmigo. Mando yo.

Un enérgico saludo!
Adán.

PD: Trailer de Benjamin Button. Atención a la música ("The Carnival of Animals - The Aquarium")

Samurai



El Último Samurai

"-¿Qué quieres de mí?
-¿Qué quieres tú para tí?"

"Son un pueblo fascinante. Desde el momento en que despiertan, se entregan a la perfección sea cual fuere el propósito que persiguen."

"Me ha sorprendido saber que la palabra 'samurai' significa 'servir'."

"La flor perfecta es algo muy raro. Puedes entregarte a la búsqueda de una sola y no habrás malgastado tu vida."

"Reconocer la vida en cada sorbo de aire, en cada taza de té, en cada muerte que causamos. Ése es el camino del guerrero. [...] Eso es bushido."

"Perfectas... son todas... perfectas."


Un saludo!
Adán.